Nutrición

El desayuno

Un buen desayuno es esencial para arrancar bien el día. En general trato de incorporar una mezcla de carbohidratos simples (jugos de frutas, dulces o miel) y complejos (avena, cereales integrales). Mi favorito para empezar el día es avena, con miel y una barrita de chocolate amargo (al 70% o más) o cacao amargo. Prefiero la avena tradicional, no la instantánea, porque sale más cremosa; para acelarar la cocción la dejo remojar en agua toda la noche y por la mañana la cocino de tres a cinco minutos con una pizca de sal y un poco de manteca. Me gusta comer yogur, preferentemente natural si puedo prepararlo casero, mezclado con una cucharadita de maca en polvo y miel. En cuanto a las proteínas algunas veces como un huevo duro.  Algunas veces incorporo palta, tomate y queso. Antes de un día largo también puedo desayunar pasta y ensalada que me sobró de la cena. En total unas 2000 kcal.

Durante las etapas cicloturistas

Siempre llevo barras de cereales caseras (avena, copos de maiz, pure de banana, miel, pasas, nueces y semillas), frutos secos y bananas. Algunas veces mezclaba una banana hecha puré con miel y cacao amargo, y lo llevaba en el poté de la miel para ir comiendo durante el recorrido.

A mitad de una etapa larga suelo hacer una parada más larga para comer algo más copioso, por ejemplo palta, queso y huevo duro o un sandwich pequeño, y tomar una leche chocolatada para juntar rápido energía para encarar la segunda parte del recorrido.

Después de un día pedaleando

En las dos primeras horas después del paseo prefiero comer frutas, yogur y te de hierbas. Si termino muy tarde adelanto la cena. La cena ideal para mi es “un primo” de pasta, seguida por “un secondo” con pescado o pollo y ensaladas. O preparar un plato único de pasta con pescado. Y de postre fruta y yogur. Siempre acompañado por un buen vino o cerveza local 🙂